Introducción
El Tercer Cine surgió en un contexto de efervescencia política y cultural en América Latina durante los años sesenta y setenta. Lejos de los modelos comerciales de Hollywood y de la experimentación estética del cine europeo, este movimiento buscaba denunciar las injusticias sociales, el colonialismo y la desigualdad, dando voz a quienes históricamente habían sido marginados: los pueblos indígenas, los trabajadores y las comunidades empobrecidas. Sin embargo, con el paso del tiempo, la intención de denuncia se transformó en un fenómeno distinto: la pornomiseria, una forma de representación que convirtió la pobreza en espectáculo, primero en el cine y hoy en las redes sociales.
Los orígenes del Tercer Cine
Aunque se consolidó en 1978 como corriente, el Tercer Cine tiene sus raíces en 1968, con el manifiesto Hacia un Tercer Cine, escrito por Fernando “Pino” Solanas y Octavio Getino, creadores del documental La hora de los hornos. Este filme no estaba centrado en las comunidades indígenas, pero sí en la denuncia de la explotación, el imperialismo y la lucha de clases en Argentina.
El Tercer Cine se distinguió del cine comercial al priorizar la realidad social sobre el entretenimiento. Muchas de sus producciones se rodaban en idiomas indígenas y funcionaban como registro etnográfico, al mismo tiempo que buscaban preservar lenguas en riesgo. Esta corriente se concibió como una herramienta de revolución cultural y social, orientada a despertar conciencia política en sus espectadores.
Con el tiempo, varias de estas producciones alcanzaron reconocimiento internacional en festivales como:
El Festival Internacional de Cine de Oberhausen (Alemania), donde se proyectaron obras del Nuevo Cine Latinoamericano.
El Festival Internacional del Nuevo Cine Latinoamericano de La Habana (Cuba), inaugurado en 1979, que se convirtió en el espacio más influyente de difusión de este movimiento.
Cannes y Berlín, que en distintas ediciones incluyeron documentales y filmes con fuerte contenido de denuncia social.
Sin embargo, el interés que despertaron en espacios europeos y norteamericanos no siempre fue acompañar la causa política, sino también alimentar la curiosidad e incluso el morbo de ver la pobreza y la desigualdad representadas en pantalla.
La crítica desde adentro: Agarrando pueblo y la pornomiseria
Hacia finales de los setenta, los cineastas colombianos Luis Ospina y Carlos Mayolo realizaron Agarrando pueblo (1978), un falso documental que satirizaba la práctica de algunos nuevos realizadores latinoamericanos que filmaban la pobreza no como denuncia, sino como producto exportable para ganar prestigio en festivales internacionales.Este fenómeno fue bautizado como pornomiseria, término que ha recibido distintas definiciones:
“No, por miseria”, como forma de señalar que no es denuncia real sino explotación.
“Pornografía de la pobreza”, en alusión a la forma en que la miseria se convierte en un objeto de consumo visual.
“Espectáculo de la miseria”, porque transforma la desigualdad en entretenimiento para las audiencias.
La cámara, en lugar de ser un medio de liberación, se convertía en un dispositivo que mercantilizaba el sufrimiento humano.
De la pantalla grande a las redes sociales
La pornomiseria no desapareció con el tiempo; por el contrario, encontró un nuevo espacio en el ecosistema digital. Plataformas como YouTube, TikTok o Facebook se han convertido en escenarios donde influencers reproducen las mismas lógicas: grabar a personas en situación de calle, regalar dinero frente a la cámara o exponer la necesidad humana como espectáculo para generar vistas, seguidores y monetización. En muchos casos, estas acciones están bien producidas, incluso con la colaboración de ONGs, pero presentan dos problemas fundamentales:
Transforman el sufrimiento en entretenimiento, trivializando la desigualdad estructural.
Individualizan la solución, pues ayudan a una sola persona frente a la cámara mientras la raíz de la pobreza permanece intacta.
Un ejemplo es MrBeast, que ha regalado casas, automóviles o dinero en videos virales. Aunque parecen actos altruistas, en realidad funcionan como espectáculo de caridad que refuerza la marca personal del influencer.
Pornomiseria, espectáculo y crisis social
El problema de fondo radica en que la pornomiseria actual es una forma de comercializar la pobreza. A menudo se crean escenarios falsos de miseria, se manipulan narrativas para maximizar el impacto emocional o incluso se utilizan causas sociales como pretexto para obtener vistas y monetización.
Esto abre la puerta a nuevas formas de estafa digital, donde cuentas falsas se apropian de discursos caritativos para solicitar donaciones.
Como expone el canal La filmoteca maldita, la pornomiseria vende la miseria de las sociedades latinoamericanas bajo la premisa de que “ver a otros peor nos hace sentir bien”. En este sentido, el darwinismo social se convierte en el ingrediente central de esta representación, normalizando jerarquías y prejuicios.
Reflexión final
De ser una herramienta de denuncia y resistencia cultural, el registro audiovisual de la pobreza se convirtió en un producto de consumo global. La pornomiseria revela tanto nuestra fascinación morbosa por el sufrimiento ajeno como la incapacidad de las sociedades para abordar la desigualdad desde sus raíces.
La pregunta que queda abierta es si el acto de mostrar la miseria —ya sea en un documental premiado o en un video viral de TikTok— realmente genera conciencia o si solo reafirma una lógica de consumo y espectáculo.
Te lo dejo a tu criterio.
Bibliografía recomendada
Dalmazzo Avendaño, F., & Pulgar Moya, P. (2018). Materiales para una estética de la marginalidad: pornomiseria, signos marginales y subjetividad. Revista de Antropología y Sociología: Virajes, 20(1), 119–144. https://revistas.um.es/reapi/article/view/359801
Festival Punto de Vista. (2020). Agarrando pueblo (The Vampires of Poverty). https://www.puntodevistafestival.com/es/pelicula/agarrando-pueblo
Fundación Cine Documental. (2021). Luis Ospina y Carlos Mayolo: Agarrando pueblo. Cine Documental, (22). http://revista.cinedocumental.com.ar
La Filmoteca Maldita. (s.f.). La pornomiseria – De agarrando pueblo a @zazzaelitaliano [Video]. YouTube. https://www.youtube.com/@LaFilmotecaMaldita
Ospina, L., & Mayolo, C. (Directores). (1978). Agarrando pueblo [Película]. Cali: Producciones La Sociedad.
Restrepo, J. (2017). La pornomiseria y el cine colombiano: una revisión crítica de “Agarrando pueblo”. Revista Kepes, 14(15), 147–170.
Revista La Tinta. (2017, 23 de junio). La pornomiseria: la miseria como espectáculo. La Tinta. https://latinta.com.ar/2017/06/23/la-porno-miseria/
Una colaboración de Ajolotes Nerds para Tutivillus.
Para abundar y compartir, te recomendamos ver este clip