De Pirámides a Catedrales: La Adaptación de las Construcciones Mesoamericanas en la Época Virreinal

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La conquista de Mesoamérica no sólo transformó las estructuras sociales, políticas y religiosas de los pueblos originarios, sino también su arquitectura. A lo largo del virreinato, las construcciones novohispanas se superpusieron a los antiguos templos y palacios indígenas, generando un sincretismo arquitectónico que hoy en día se puede observar en varios puntos de la Ciudad de México. En este artículo explicaremos cómo se adaptaron las construcciones mesoamericanas a las nuevas edificaciones novohispanas, tomando como ejemplo el Templo Mayor, la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco y el felino esculpido que se exhibe en el Museo de la Ciudad de México.


El Templo Mayor y la Catedral Metropolitana
El Templo Mayor de Tenochtitlan fue el epicentro religioso de los mexicas, dedicado a Huitzilopochtli y Tláloc. Tras la caída de la ciudad en 1521, Hernán Cortés ordenó la demolición del templo y el uso de sus piedras para construir la Catedral Metropolitana. Este acto simbolizaba la sustitución de la religión indígena por el cristianismo y la imposición del poder español. Sin embargo, los vestigios del Templo Mayor permanecieron enterrados bajo la ciudad hasta su redescubrimiento en el siglo XX, revelando la magnitud de la destrucción y el reaprovechamiento de materiales prehispánicos en la construcción novohispana.


La Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco: Testimonio del Mestizaje
Otro ejemplo emblemático de la superposición arquitectónica se encuentra en la Plaza de las Tres Culturas en Tlatelolco. Aquí convergen tres momentos históricos representados por los restos de la ciudad mexica de Tlatelolco, el Templo de Santiago construido por los frailes franciscanos en el siglo XVI y los edificios modernos de la Unidad Habitacional Nonoalco-Tlatelolco. Esta plaza es un testimonio tangible de la fusión de culturas y del proceso de adaptación de la arquitectura mesoamericana a la estructura urbana novohispana y contemporánea.


El Felino del Museo de la Ciudad de México: Un Vestigio en el Nuevo Orden
Un caso peculiar de adaptación y resignificación de la arquitectura prehispánica es la escultura de un felino esculpido, exhibido en el Museo de la Ciudad de México. Esta pieza, de origen mexica, fue reutilizada como elemento decorativo en una construcción virreinal, lo que demuestra cómo los elementos artísticos prehispánicos fueron incorporados dentro del nuevo contexto arquitectónico. En este caso, la imagen del felino, que en la cosmovisión mesoamericana simbolizaba el poder y la fuerza, fue reaprovechada dentro de un espacio dominado por la estética barroca y renacentista de la época virreinal. Actualmente, este felino se encuentra en la esquina del edificio de la misma construcción por fuera, visible para quienes transitan por la zona. El edificio en cuestión fue el Palacio de los Condes de Santiago de Calimaya, una residencia aristocrática de la época virreinal.


Conclusión
La transformación del paisaje urbano de la Ciudad de México tras la conquista no fue sólo una cuestión de destrucción, sino también de adaptación y resignificación. A través de ejemplos como el Templo Mayor, la Plaza de las Tres Culturas y el felino del Museo de la Ciudad de México, podemos entender cómo las construcciones mesoamericanas fueron reaprovechadas para integrar el nuevo orden virreinal, creando un sincretismo arquitectónico que aún resuena en la identidad cultural del país.
Además, aún existen numerosos elementos mesoamericanos ocultos dentro de las construcciones novohispanas. Invitamos a los lectores a ser más observadores cuando caminen por la Ciudad de México, ya que muchas fachadas, muros y esquinas pueden resguardar fragmentos del pasado prehispánico esperando ser descubiertos.

 

Una colaboración de Ajolotes Nerds para Tutivillus.

 

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