Deidades Telúricas: Entre la Mitología y la Tierra

Las deidades telúricas han ocupado un lugar central en las cosmovisiones de múltiples culturas, representan la fuerza de la naturaleza en su dimensión más tangible: la tierra que sostiene la vida, también los terremotos, erupciones y cataclismos que la amenazan. Dichas deidades encarnan tanto la fertilidad y el sustento como la violencia de lo incontrolable. Analizar su presencia en la mitología nos permite comprender no sólo la manera en que las civilizaciones antiguas interpretaron fenómenos naturales, sino también su visión del orden cósmico y social.

¿Quién es Poseidón en la mitología griega?
En la mitología griega, Poseidón también se asociaba a los terremotos, lo que le valió el epíteto de Ennosigaios (ἐννοσίγαιος ), “el sacudidor de la tierra”. Según Hesíodo en Teogonía, Poseidón era hijo de Cronos y Rea, y hermano de Zeus y Hades. Su capacidad de provocar terremotos con su tridente lo situaba como una figura ambivalente: protector de navegantes, de la misma manera era el causante de catástrofes. Este vínculo entre mar y tierra subraya la visión griega de la naturaleza como un tejido interconectado, donde los dioses explicaban fenómenos geológicos y marítimos.

Namazu: El pez-gato de los terremotos en Japón
En Japón, la tradición sintoísta atribuye los terremotos a Namazu, un gigantesco pez-gato que habita bajo las islas. De acuerdo con el mito, Namazu es contenido por la deidad Kashima, quien lo mantiene inmovilizado con una piedra sagrada llamada kaname-ishi. Sin embargo, cuando Kashima se descuida, Namazu se agita y provoca sismos. Este relato aparece documentado en grabados del periodo Edo (siglo XVII-XIX), donde Namazu simboliza tanto la destrucción como la posibilidad de renovación social, ya que tras los terremotos se redistribuían riquezas y se replanteaban jerarquías sociales.

Tepeyóllotl: El corazón de la montaña mexica
En la cosmovisión mexica, Tepeyóllotl, “corazón del monte”, es una deidad vinculada a los temblores, ecos y montañas. Aparece en el Códice Borgia como un jaguar dentro de una cueva, asociado con el inframundo y con la fuerza telúrica que emana de la tierra. Tepeyóllotl se relaciona también con el calendario ritual, especialmente con el signo Ollin (movimiento), el mismo que en la tradición nahua simboliza los terremotos y el fin de los soles. Este dios encarna la visión mesoamericana de la tierra como un espacio sagrado, habitado por potencias que determinaban el destino humano.
Pachamama: Madre Tierra en los Andes
En los Andes, la figura de Pachamama representa la fertilidad y la vida, pero también la capacidad de la tierra para castigar desequilibrios. Estudios etnográficos, como los de José María Arguedas y Catherine Allen, destacan que Pachamama es concebida como un ser vivo que requiere reciprocidad a través de rituales de ofrenda, como la ch’alla y la mesa. Aunque se le asocia principalmente con la fertilidad agrícola, también se la relaciona con desastres naturales cuando no se respeta su equilibrio, reforzando la visión andina de una ética de reciprocidad con la naturaleza.

Ruaumoko: El dios maorí de los terremotos
En la tradición maorí de Nueva Zelanda, Ruaumoko es el dios de los terremotos y de las erupciones volcánicas. Según los relatos recogidos por John White en el siglo XIX, Ruaumoko permaneció en el vientre de su madre, la diosa tierra Papa-tū-ā-nuku, provocando movimientos sísmicos cada vez que se agitaba. Su existencia simboliza la juventud y la fuerza de la tierra, en constante transformación. En este sentido, Ruaumoko personifica la idea de que los desastres naturales forman parte de un ciclo vital que no es destructor en sí mismo, sino renovador.

Reflexiones finales
El estudio de las deidades telúricas revela la manera en que las sociedades antiguas comprendían el poder de la tierra: ambivalente, creadora y destructora. Estas figuras muestran cómo la mitología sirvió para codificar experiencias humanas frente a fenómenos naturales, otorgándoles un sentido simbólico y ritual. Poseidón, Namazu, Tepeyóllotl, Pachamama y Ruaumoko nos recuerdan que la tierra no era vista como un simple recurso, sino como un agente vivo, capaz de enseñar, castigar y renovar.

Bibliografía
Allen, Catherine. The Hold Life Has: Coca and Cultural Identity in an Andean Community. Washington: Smithsonian Institution Press, 1988.
Arguedas, José María. Pachamama. Lima: Editorial Horizonte, 1956.
Códice Borgia. Siglo XVI. Manuscrito mesoamericano.
Hesíodo. Teogonía. Siglo VIII a. C.
White, John. Ancient History of the Maori. Wellington: George Didsbury, 1887.

Notas aclaratorias
La tradición sintoísta es la religión indígena de Japón, caracterizada por el culto a los kami (espíritus o divinidades) que habitan en elementos de la naturaleza.
Tepeyóllotl es considerado una advocación de Tezcatlipoca, una de las deidades más importantes del panteón mexica, vinculada a la oscuridad, la guerra y el destino.
La ch’alla es un rito andino de ofrenda a la Pachamama, en el que se vierten bebidas o se ofrecen alimentos a la tierra como gesto de reciprocidad y gratitud.

 

Una colaboración de Ajolotes Nerds para Tutivillus.

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