El papel histórico de las onna-bugeisha
Las onna-bugeisha fueron mujeres del estamento samurái que participaron en actividades marciales desde el periodo Heian (794–1185) hasta el siglo XIX. Aunque en años recientes han ganado mucha atención en estudios de género y nuevas investigaciones, su presencia no es una invención moderna. Se basa en fuentes literarias, documentos históricos y crónicas que muestran que, en distintos momentos, las mujeres tuvieron un papel activo dentro del mundo bushi. Figuras como Tomoe Gozen, Hangaku Gozen o Nakano Takeko se han convertido en referentes porque encarnan esa mezcla entre historia, memoria y mito que tanto caracteriza al Japón medieval.
Hoy en día, la imagen de las onna-bugeisha ha crecido en popularidad, tanto en la academia como en la cultura pop, pero su origen es mucho más profundo. Surge de una tradición compleja donde la defensa familiar, la administración del hogar y la participación militar eran parte de un mismo tejido social. Aunque la narrativa histórica ha privilegiado a los guerreros masculinos, estas mujeres recuerdan que el sistema samurái era más diverso y funcional de lo que suele contarse.
Estudiarlas implica enfrentar un reto doble. Por un lado, las fuentes literarias como el Heike Monogatari mezclan hechos con épica. Por otro, los documentos administrativos son fragmentarios y suelen omitir a las mujeres por el simple hecho de que la historia oficial las dejó fuera. Gracias a investigaciones recientes (Nowaki, 2021; Bohnke, 2022), es posible reconstruir un panorama más claro del papel femenino en distintos contextos políticos y militares, revelando una participación compleja y, sobre todo, mucho más frecuente de lo que se pensaba.
Las bases del estamento bushi
Desde el periodo Heian tardío, Japón vivió tensiones políticas y militares que dieron forma al surgimiento del bushi. Este grupo no solo incluía a los guerreros en combate; también abarcaba estructuras familiares enteras donde cada miembro cumplía un rol. En ese contexto, las mujeres samurái administraban tierras, gestionaban alianzas y, cuando era necesario, defendían las propiedades familiares.
La violencia no era algo que ocurría únicamente en campos de batalla: había asaltos, conflictos entre clanes y tensiones locales constantes. Por eso, algunas mujeres recibían entrenamiento marcial. La naginata, por ejemplo, se convirtió en un arma clave porque permitía mantener distancia y defender espacios domésticos. También se enseñaba el uso del kaiken, una daga corta para defenderse en espacios reducidos, y en ciertos casos incluso el manejo del arco. Esto no significa que todas las mujeres fueran guerreras, pero sí muestra que dentro del bushi existía una preparación marcial femenina más extendida de lo que marca la versión tradicional.
Onna-bugeisha y onna-musha: precisiones terminológicas
El término onna-bugeisha es relativamente reciente y se usa hoy para facilitar el análisis histórico. En las fuentes antiguas aparece más el término onna-musha, que se refiere de forma amplia a mujeres guerreras, ya fueran legendarias o documentadas. La diferencia entre ambos conceptos es útil para entender matices: onna-musha puede abarcar a cualquier mujer guerrera, mientras que onna-bugeisha se refiere a mujeres específicamente formadas dentro del sistema samurái.
Los estudios contemporáneos —incluidos los de Bohnke (2022)— utilizan ambos términos según el contexto de cada fuente. Esto permite analizar la participación femenina sin perder de vista que el lenguaje también forma parte de la historia. Así, el uso de una u otra palabra no solo es una cuestión lingüística, sino una herramienta para entender qué tipo de guerrera se describe y en qué entorno actuó.
Evidencias literarias e históricas
El Heike Monogatari y la Guerra Genpei (1180–1185)
Entre las obras más influyentes está el Heike Monogatari, un gran relato épico del siglo XIII que narra la caída del clan Taira. Aunque no es una crónica estricta, sí refleja lo que la sociedad de la época consideraba posible dentro de la guerra. Es decir: si aparecen mujeres guerreras, es porque la idea no resultaba extraña.
Las figuras de Tomoe Gozen y Hangaku Gozen destacan de manera especial. Tomoe se describe como fuerte, bella y hábil en el arco y el combate montado; Hangaku, como líder militar en defensa de fortalezas. La historiografía discute si Tomoe fue una persona real cuyas hazañas se exageraron o una figura literaria construida a partir de mujeres guerreras reales. Lo más probable es que su historia combine ambos elementos. Lo importante es que su presencia revela cómo el Japón medieval imaginaba, recordaba y narraba la agencia femenina en la guerra.
La repetición de estas guerreras en teatro, ilustraciones y relatos posteriores confirma que formaban parte de la memoria cultural. Aunque no fueran numerosas, su existencia era reconocida y significativa en el imaginario bélico japonés.
El arma femenina por excelencia: la naginata
La naginata fue el arma por excelencia asociada a las mujeres del bushi, no por romanticismo sino por funcionalidad. Su largo alcance permitía defender espacios domésticos frente a atacantes armados y compensar diferencias físicas en combate. Era eficaz en corredores, patios y entradas, espacios comunes en las residencias japonesas.
Con el tiempo, la naginata adquirió un valor simbólico dentro de las familias samurái. En algunos linajes formaba parte del ajuar matrimonial como símbolo de responsabilidad y preparación. Durante el periodo Edo, aunque la guerra desapareció, la práctica de naginata se mantuvo como disciplina de formación femenina, orientada a la postura, la autodisciplina y la etiqueta.
En el siglo XX, estas tradiciones dieron lugar al naginata-dō, una práctica moderna que conserva técnicas y espíritu, y que hoy funciona como puente entre la historia y la identidad marcial femenina contemporánea.
El periodo Edo y la reconfiguración del papel femenino
Durante los casi tres siglos de paz del periodo Edo, el rol militar del samurái cambió por completo. La guerra desapareció y el bushi pasó a convertirse en un funcionario. Este cambio vino acompañado del auge del neo-confucianismo, que reorganizó la sociedad bajo ideas rígidas de jerarquía y obediencia.
Para las mujeres, esto significó una redefinición profunda: el ideal femenino se centró en el hogar, la modestia y la sumisión. Las actividades marciales fueron desalentadas, y las figuras de guerreras pasadas quedaron relegadas a relatos literarios. La imagen de mujeres como Tomoe y Hangaku empezó a presentarse como algo extraordinario o casi mítico. Este proceso explica por qué durante siglos se creyó que las mujeres no habían tenido un papel militar real.
Redescubrimiento y debates contemporáneos
Desde el siglo XX, estudios arqueológicos y académicos comenzaron a cuestionar la versión tradicional. El hallazgo de restos femeninos enterrados con armas y heridas de combate, junto con relecturas de textos clásicos, mostró que la participación femenina fue más amplia de lo que se había aceptado.
El análisis de género ayudó a entender por qué estas mujeres fueron invisibilizadas: no por ausencia real, sino por decisiones ideológicas del periodo Edo. Con nuevas metodologías y acceso a bases académicas internacionales, la investigación ha recuperado una parte de la historia que estuvo silenciada por siglos.
Conclusiones
Las onna-bugeisha no fueron figuras aisladas ni excepciones románticas. Su presencia formó parte del entramado militar y doméstico del Japón premoderno. Aunque las fuentes literarias las adornaran y las crónicas oficiales las redujeran, la evidencia actual muestra que las mujeres del bushi sí participaron en la defensa y, en ocasiones, en el combate.
Su recuperación contemporánea permite comprender mejor cómo funcionaba realmente la sociedad samurái y cómo los discursos posteriores moldearon lo que se recuerda y lo que se olvida. Hoy, estas figuras representan un puente entre historia, memoria y reinterpretación cultural.
Bibliografía
Bohnke Christin (2022). Onna-Bugeisha, the Female Samurai Warriors of Feudal Japan. JSTOR Revisión de literatura e investigaciones actuales.
EBSCO Research Starters. (2023). Tomoe Gozen, Samurai Warrior. Síntesis académica basada en el Heike Monogatari y estudios modernos.
Nowaki, R. (2021). Women Warriors of Early Japan. Estudio académico sobre la participación femenina en conflictos tempranos.
Onna-musha / Onna-bugeisha. (2022). Compilación histórica y bibliográfica especializada sobre mujeres guerreras japonesas.
Registros biográficos sobre Nakano Takeko. (2023). Compilación de fuentes primarias y secundarias relativas al Jōshitai y la Guerra Boshin.
Una colaboración de Ajolotes Nerds para Tutivillus.