Mujeres, trenes y Revolución: el otro motor del cambio

Durante mucho tiempo, los relatos históricos sobre la Revolución Mexicana estuvieron marcados por imágenes que exaltan la figura del caudillo, el soldado a caballo o el campesino que toma las armas en defensa de su tierra. Sin embargo, como ocurre con tantas otras narrativas oficiales, hay ausencias notables. Una de ellas: el papel de las mujeres. Otra: la centralidad del ferrocarril. Lo que muchas veces se olvida es que ambas —mujeres y trenes— fueron motores fundamentales del cambio social que se gestó en el México convulso de principios del siglo XX. Este texto busca abrir una ventanita a esa historia.

Ferrocarriles: las venas abiertas de una nación
A finales del siglo XIX, México atravesaba una transformación radical. El régimen de Porfirio Díaz, en su afán por modernizar el país, impulsó una de las redes ferroviarias más extensas de América Latina. En apenas unas décadas, México pasó de tener unos cuantos kilómetros de vía férrea a contar con más de 20,000 kilómetros, conectando ciudades, puertos, minas y fronteras. El tren no solo transportaba mercancías: traía consigo ideas, tecnologías, personas, y también conflictos.
Durante la Revolución Mexicana, los trenes adquirieron un protagonismo absoluto. No había movimiento militar importante que no implicara el control de las vías férreas. Los ferrocarriles permitieron la movilidad de tropas, el traslado de armamento, el abastecimiento de víveres y, en muchos casos, determinaron el curso de las batallas. Una línea férrea tomada podía significar la diferencia entre la victoria o la derrota. Los trenes no eran solo medios de transporte: eran territorio, estrategia y símbolo.

Mujeres a bordo: entre la resistencia y la revolución
La imagen popular de la soldadera ha sido durante mucho tiempo una de las pocas formas en que las mujeres han sido representadas en el imaginario de la Revolución. Muchas veces caricaturizadas como acompañantes, cocineras o amantes de los soldados, estas representaciones han ocultado la complejidad, la valentía y la agencia política de miles de mujeres que participaron de forma activa —y muchas veces determinante— en el conflicto.
Muchas de estas mujeres se movilizaban en trenes: a veces como acompañantes, pero también como estrategas, enfermeras, espías, periodistas, líderes de batallones o activistas. Los vagones se convirtieron en espacios de refugio, organización, conspiración y nacimiento. En ellos viajaban mujeres que huían, mujeres que luchaban y mujeres que tejían redes de apoyo en medio de la guerra.
Aquí algunos nombres que merecen salir de las sombras:
Petra Herrera
Una de las figuras más fascinantes de la Revolución. Petra se disfrazó de hombre para poder unirse a las tropas revolucionarias bajo el nombre de Pedro Herrera. Fue reconocida por su valentía y habilidades militares, al punto de liderar a más de 200 soldados en la toma de Torreón. Cuando reveló su identidad femenina, fue rechazada por los altos mandos, por lo que organizó su propio batallón compuesto exclusivamente por mujeres. Su historia habla de lucha, pero también de traición y olvido.
Hermila Galindo
Una intelectual y activista que fue mucho más que la secretaria de Carranza. Hermila utilizó los trenes para recorrer el país difundiendo ideas feministas, laicas y revolucionarias. Fundó revistas, escribió discursos, y fue una de las primeras mujeres en hablar abiertamente sobre los derechos sexuales y políticos de las mexicanas.
Carmen Vélez “La Generala”
Originaria de Veracruz, lideró tropas en diferentes regiones del país. Su rango de «generala» no era simbólico: comandaba hombres, organizaba estrategias y se desplazaba en trenes blindados. Su existencia desafía directamente la idea de que las mujeres solo estaban “detrás del hombre revolucionario”.
Juana Belén Gutiérrez de Mendoza
Periodista, editora y activista incansable. Desde principios del siglo XX, denunció la explotación minera en Coahuila y defendió causas obreras. Utilizó el tren como canal para distribuir propaganda revolucionaria, artículos de opinión y textos feministas. Fue encarcelada varias veces por sus ideas, pero nunca se detuvo.
Jesusa Palancares
Una mujer anónima hasta que la escritora Elena Poniatowska la rescató del olvido en Hasta no verte Jesús mío. Jesusa representa a miles de mujeres sin nombre que sobrevivieron a la Revolución en los márgenes, entre el polvo, el hambre y el hierro de los vagones. Parteras improvisadas, madres adolescentes, víctimas de violencia, y aún así sobrevivientes y pilares de la historia no escrita.
María Arias Bernal
Maestra, activista y feminista. Organizó redes de mujeres educadoras durante la Revolución y fomentó el pensamiento crítico desde las aulas rurales. En muchas ocasiones, usó los trenes como aulas improvisadas para alfabetizar a mujeres y niños en plena guerra.

Vagones de historia: hospitales, trincheras y salones de debate
Durante la Revolución, los trenes no solo sirvieron para transportar soldados: algunos vagones fueron reconvertidos en hospitales móviles, salones de reuniones políticas, cocinas colectivas o incluso guarderías improvisadas. Hay registros de nacimientos dentro de trenes en marcha, de mujeres que resistieron partos entre el estruendo de los fusiles y el silbato de la locomotora.
Los vagones también fueron escenarios de creatividad: en ellos se cantaban corridos, se tejían mantas, se escribían manifiestos. El tren no era solo el símbolo de la modernidad porfiriana, sino el espacio donde se gestaban los cambios culturales, políticos y sociales de un México en llamas.

La memoria sobre rieles
Hoy, muchos de esos vagones están oxidados, convertidos en ruinas o en museos. Sin embargo, sus historias aún laten. Cada tren que cruza el país nos recuerda que las vías no son solo estructuras de acero: son caminos de memoria. Y en esos caminos viajaron mujeres valientes, olvidadas por los manuales, pero esenciales para entender lo que fue —y lo que sigue siendo— la Revolución Mexicana.
Los trenes no fueron testigos: fueron actores. Y las mujeres no fueron acompañantes: fueron protagonistas.

🎧 ¿Quieres seguir viajando por estas historias?
En nuestro podcast Ajolotes Nerds dedicamos un episodio especial a la historia de los trenes en México, desde su origen en tiempos
del Porfiriato hasta su uso revolucionario… y más allá, hasta las maquetas de trenes como parte del imaginario colectivo mexicano.
No te pierdas nuestro episodio titulado:
📽️ “La Historia del Ferrocarril en México: De la Revolución a las Maquetas”
Disponible ya en nuestro canal de YouTube.
¡Súbete con nosotros a este viaje sobre rieles por el pasado y la memoria

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *